Photo by Celeste Acosta | Psicóloga | Adultos
¿Alguna vez te pasó que te bañaste, arreglaste el cabello, elegiste qué ponerte… y sentiste que encarabas el día de otra manera? Hay una explicación psicológica detrás. No siempre necesitamos sentirnos de determinada manera para actuar; a veces, actuar también puede modificar nuestra disposición. Arreglarnos nos pone en movimiento, puede romper cierta inercia y funciona como una pequeña señal de transición: “empieza el día”, “me preparo para trabajar”, “voy a salir”, “tengo algo por delante”. Además, nuestra ropa y nuestros rituales de cuidado tienen un significado simbólico. Los asociamos a determinados contextos, roles y momentos, y esas asociaciones pueden influir en cómo nos percibimos y en la actitud con la que entramos en una situación. Y no: “arreglarse” no significa tener la ropa más cara ni maquillajes de la A a la Z. Puede ser simplemente ducharte, peinarte, perfumarte, cambiarte el pijama o elegir con un poco más de intención qué ponerte. Una aclaración importante: hablamos de nuestra disposición en la vida cotidiana. Una depresión, un duelo, una tristeza profunda u otro sufrimiento psicológico significativo no se resuelven arreglándonos, ni esto sustituye el acompañamiento que podamos necesitar. Arreglarte no necesariamente cambia lo que está pasando. Pero a veces sí puede cambiar la manera en que te disponés para afrontarlo. Porque lo que hacemos con nuestro cuerpo y lo que vivimos psicológicamente no ocurren por separado. 🤍✨
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